Pastando

Un extraño animal pastando tranquilamente al sol puede ser una vista reconfortante que contemplar y que nos transmita esa tranquilidad que sentimos cuando recorremos un prado u observamos un grupo de ganado.

 

Esta escultura fue en realidad una «aparición» que ocurrió cuando estaba trabajando en otra idea. Las tres piezas que forman el cuerpo iban colocadas al revés y formaban la estructura principal de la pieza.

Pero en un momento dado la giré 180 grados y al apoyarla sobre la mesa ví claramente un animal agachando el cuello hasta alcanzar el suelo con el hocico.

La escultura estaba ahí, había aparecido de repente. Yo sólo tuve que añadirle unos cuernos (¿ó son orejas?) para que estuviera completa.

Se le podrían añadir más elementos, pero no se le puede quitar ninguno. Ese es el mejor punto para dejar una obra.

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