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Toro 2

2019. Acero corten. 49 x 10 x 30 cm.

Escultura animales toro acero corten tximo gracia

Cuando hice este segundo toro de la familia ya me había enganchado del todo al acero corten y su acabado auto-patinado, que recuerda al cuero bien curtido.

Pero el cambio más importante es que ya no es una pieza que pueda interpretarse en dos dimensiones como era el Toro I. 

Además de cerrar el diseño original añadiendo las piezas laterales, le di un ángulo distinto a los planos de la pata delantera y la cabeza, y modifiqué las anchuras de las secciones, lo que le dio a la escultura su carácter definitivo.

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Toro 1

El primero de la saga (año 2019). Un dibujo elemental trasladado directamente al acero, una técnica que utilicé bastante en mis primeras piezas.

Está fabricado en pletina (o sea, perfil recto y macizo) de acero al carbono de 50 mm de ancho y 5 mm de grosor, y pintado en negro mate.

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Continúa la saga

Una de las cosas que estoy haciendo estos meses, y que voy a seguir haciendo, es profundizar en los conceptos e ideas que tengo sobre la mesa, tirar de cada hilito a ver hasta dónde llega. Creo que de esta forma voy a tener resultados más interesantes, porque tendrán un fundamento y un desarrollo. 

Materializar una idea y ponerse a buscar otra es una buena manera de explorar nuevos hilos de los que tirar, pero creo que me quedaría en la superficie y acabaría teniendo un abanico de ocurrencias más o menos acertadas con poca cohesión.

En el anterior post te contaba que estoy explorando ideas desarrolladas a partir de dodecaedros y algún que otro poliedro. Otra cosa que estoy haciendo es revisar una idea que podría decir que es uno de mis clásicos, valga la expresión.

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Toro III

Se trata de este Toro, que quizá hayas visto. Es más bien una serie desarrollada sobre un dibujo inicial, que tiene ya cinco miembros. Fue una de mis primeras piezas en acero corten.

Este verano estuve trabajando en el diseño buscando darle un enfoque diferente a la idea y como resultado de ese trabajo he sumado estas dos nuevas piezas a la saga.

Ya ves que lo que he hecho, respetando la idea original y las proporciones, ha sido introducir formas curvas que le dan un carácter diferente de las ediciones anteriores.

En el caso del Toro V (derecha) casi se puede decir que es un concepto totalmente nuevo. Aunque se pueden apreciar las secciones que lo forman, que ya no son cuatro como en los anteriores sino tres, están conectadas de manera continua, formando un volumen con sensación de bloque único. Una sola superficie va desde los cuernos hasta el apoyo de la pata trasera sin ángulos, y la arista lateral, que también es curvada, se inclina hacia delante en lugar de hacia atrás.

¿Qué te parecen? ¿Cuál te gusta más? Haz clic aquí para ver toda la saga.

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Tirando del hilo

Hace poco más de un año que entregué una escultura que me encargó un cliente y que consistía en un mural en el que se desenvolvía una cadena de dodecaedros que quedaban incrustados en la superficie. El mural estaba dividido en tres partes y tenía un total de 9 metros de longitud.

Además la figura estaba comprimida, lo cual tenía un doble objetivo: crear una sensación de perspectiva algo extraña, ya que el cerebro del espectador tiende a interpretar que está viendo poliedros regulares cuando no lo son, y que la escultura sobresaliera menos de la pared, haciéndola también más atractiva a corta distancia y reduciendo el esfuerzo de los anclajes.

Reconozco que a esas alturas no tenía yo mucha experiencia en eso de crear una escultura por encargo, pero lo cierto es que la idea surgió más fácilmente de lo que esperaba cuando el cliente me enseño su jardín y me dijo que quería algo para la pared del fondo, aunque, como es lógico, no sabía qué exactamente. 

Supongo que debió ayudar mucho el carácter del cliente, una persona con la que resultaba fácil dialogar y congeniar. Buscando alguna idea que encajara bien con el diseño del mobiliario e indagando en los gustos del cliente le hice esta propuesta y, con algún matiz, acabó cuajando.

El proceso de fabricación en sí fue todo un reto, ya que nunca había hecho algo tan grande y de echo me acerqué mucho a los límites de lo que podía hacerse en mi recién estrenado taller de 35 m2. Tuve que hacerme una grúa con ruedas para manejar las piezas. Con eso creo que te haces una idea de lo que fue.

De la instalación definitiva se ocupó el paisajista Fernando de Miguel, que fue quien había diseñado y realizado el jardín (una gozada, dicho sea de paso) y nos puso en contacto al cliente y a mí.

El caso es que ese concepto me gustó y supe que algún día volvería sobre ello. Se ha hecho esperar, pero este mes por fin he encontrado el tiempo necesario para trabajar ideas sobre esta base y ver a dónde llego. Al mismo tiempo voy aprendiendo a manejar nuevas funciones del software de diseño 3d que utilizo, lo cual a su vez me abre nuevas posibilidades. Todo va de la mano.

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Hasta aquí hemos estado de cachondeo, ahora hablamos en serio

Esta es una frase que suelo decir cuando hago algo nuevo que considero retador, o si doy algún paso adelante importante en alguno de mis proyectos personales, o a veces simplemente porque me he comprado alguna herramienta nueva que considero muy pro.

Cualquier situación de esas en las que tienes la sensación de que has dado un salto cualitativo. De que todo lo anterior, por más bueno que fuera y por más en serio que te lo tomaras, no era más que una preparación para lo que viene a continuación y que será mucho mejor.

¿No tienes tú esa sensación también algunas veces, cuando tomas alguna decisión o das algún paso importante? Pues esto es lo que está ocurriendo estos últimos meses en mi proyecto de escultura.

El camino hasta aquí

Cuando dejé mi anterior trabajo para dedicarme a crear esculturas, a finales de 2019, me convencí de que trabajando por cuenta propia me convenía buscar más de una fuente de ingresos, de lo cual sigo estando convencido y si estás en esa situación, te lo recomiendo sin duda.

Empecé alguna cosa que no tenía nada que ver con mi trabajo en el taller, lo cual en seguida vi que no era buena idea. Una cosa es diversificar y otra cosa es dispersarse. Más valía que mi actividad secundaria fuera algo que significara trabajar en el taller, algo próximo a lo que ya hacía.

Así que cree jardindeacero.com y ¿sabes qué pasó? que fue un éxito, modestia aparte. De hecho a día de hoy sigue gustando a mucha gente y creciendo. Lo malo fue que lo que iba a ser una actividad secundaria se comió a la que quería que fuera la principal. Cada vez tenía más seguimiento, más demanda y más trabajo que hacer. 

Las esculturas no quedaron en el olvido ni mucho menos. También vendí unas cuantas y recibí encargos interesantes que llegaron a buen puerto, nunca paró del todo. Pero creaba pocas cosas nuevas, ya que el pan de cada día, la actividad constante y los ingresos recurrentes venían del otro lado. 

Poner toda tu energía e ilusión en algo no garantiza el éxito. No ponerlas garantiza el fracaso.

Este año he incorporado un ayudante al taller y he modificado algunas cosas, sacrificando rentabilidad para ganar el tiempo que necesito para crear mis esculturas y continuar con mi proyecto artístico. Y el primer paso es, evidentemente, crear nuevas piezas, investigar, arriesgar y desarrollar una colección de esculturas con mi estilo propio. 

Así que efectivamente, hasta aquí hemos estado de cachondeo. Todo lo anterior sólo era un ensayo, un prototipo de lo que viene a continuación. A partir de aquí hablamos en serio, empieza lo bueno de verdad, y te invito a que me acompañes y seas partícipe de todo ello.